ESCUELA DE POBRES PARA POBRES: BREVE HISTORIA DE MI EDUCACIÓN
Hablar de educación es un asunto tan sencillo como complejo. Por eso prefiero abordarlo desde la memoria: la historia de un niño y su escolarización en la Venezuela de los años setenta. Aquel niño vivía en un barrio humilde, producto de una invasión en una ciudad del centro-norte costero. Estudió la primaria en una pequeña escuela de pasillos angostos, con algunos árboles, patios que conectaban las aulas y una mal llamada «cancha de usos múltiples» semidestruida. Allí transcurrió su infancia, en aulas bulliciosas equipadas con pupitres indestructibles de madera y metal. La rutina consistía en verle la espalda al compañero de enfrente, atender a la gran pizarra verde y convivir con la tiza y el borrador —aquel que esparcía su polvo blanco por el salón y que, en ocasiones, volaba como proyectil tranquilizador cuando la clase se salía de control—. Las maestras intentaban mantener el orden a su manera. El niño recuerda a la que castigaba la palma de la mano con una regla de mad...