EDUCACIÓN PARA LA VIDA DESDE LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

 



¡La educación, el mayor problema de la educación!

¿Sabían ustedes cual es el principal problema de la educación?

Pues de eso vengo a hablarles, es: LA EDUCACIÓN, ahora bien el título de la clase magistral dice “Educación para la vida desde la gestión del conocimiento” ¿Cómo puede la gestión del conocimiento ayudar a educar para la vida, para resolver su principal problema? Educar, Ya que educar es formar para la vida. Cuando hablamos de gestión nos referimos en el ámbito educativo a orientar todos los recursos para cumplir la visión y la misión de la educación, que para la UNESCO es: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir, yo iniciaría con aprender a ser, si el estudiante no tiene claro el concepto del yo, le será muy difícil entender y aceptar al otro, aspecto fundamental para avanzar al trabajo colaborativo, eso es aprender a convivir.

Cuando en función de lo vivido, lo sentido, lo aprendido somos capaces de construir un nuevo conocimiento en los diferentes contextos de nuestra vida, estamos en presencia del: aprender a aprender.

 Cómo pueden ver hable de una visión: siendo esta una descripción en positivo (una frase corta, dinámica, atractiva) de lo que se espera alcanzar como institución a largo plazo, mas no solo se trata de la imagen, debe estar alineada con propósitos superiores de la sociedad en general además ser motivadora para los integrantes de la institución, pues les permitirá crear compromiso y sentido de pertenencia (en otras palabras sentirse en familia).

  Una visión actual es ideal que nazca de una consulta a toda la organización pues tendrá un génesis inclusivo rompiendo la tradición de las impuestas desde arriba, muchas veces desarrolladas por consultores externos en forma directa sin el conocimiento profundo de la dinámica interna luego implantadas y solo son acatadas por los colabores sin ser sentidas y vividas, convirtiéndose en letra muerta en las paredes de las instituciones, perdiéndose recursos valiosos y generando frustración.

La misión es una frase de alto impacto, que le dice al mundo ¿quiénes somos, porque y para quien servimos?, como punto de partida, esta es la guía general que permitirá todos los días mantener la orientación hacia la visión institucional.

Es aquí donde aparece por primera vez la educación para la vida, en el caso de  la educación superior esta se ha venido orientando para el trabajo, se crean perfiles que intentan dar respuestas a las necesidades de las organizaciones, ( el ser humano como trabajador) obviando la educación para la vida, esto ha conducido a generar hiperespecialistas y a su vez a atomizado el trabajo, ahora bien este proceso de hiperespecializacion nos muestra algunas consecuencias como: profesionales deshumanizados, siendo el éxito material el fin último, sin importar los medios para alcanzarlo,  

Sé que parece un atrevimiento y con el debido respeto les comento: En la historia a los ingenieros se les han caído edificios y puentes recién construidos, por el uso de materiales inadecuados o de baja calidad, excelentes médicos y aun se practican abortos, causando muertes a madres y niños, maravillosos docentes y proliferan la industria del plagio y el todo menos tesis, economistas de alto nivel educativo y se comenten fraudes, generando bancarrotas en su gestión, afectando a miles  que han confiado en él ¿Cuáles creen ustedes serán las causas? ¿Cuáles serán los valores y la ética de estos profesionales? ¿Habrán recibido una sólida educación para la vida, basada en aspectos: éticos, morales, justicia, paz, espiritualidad, solidaridad?

 En los pasillos de los campus universitarios hemos realizados conversaciones informales intentando establecer diálogos con los estudiantes sobre temáticas como: ética, medioambiente, valores, cultura, filosofía, paz, arte en su cara se dibuja desgano, desconcierto, desinterés, desconocimiento, cuando indagas un poco más, surgen respuesta como: yo vine a graduarme de ingeniero, medico, abogado, enfermera, psicólogo etc. Y ¿Cuál será el fondo de sus respuestas? ¿Cuándo se graduaran de ciudadanos?

Hagamos un ejercicio: imaginemos por un momento que existe una sinergia entre las instituciones de educación superior, estado, empresa y sociedad civil, para definir el perfil de los futuros profesionales y se parta de un principio básico: Egresar ciudadanos, profesionales comprometidos con la vida, utópico y aun así es posible.

La educación, es necesario sea vista como un proceso de liberación constante y permanente. El ser humano como ser que interacciona con su realidad, con su participación la transforma. Esta transformación no puede partir de un esfuerzo de manipulación para adaptarse a una realidad acabada porque no tendría sentido. Se debe superar esos modelos que apuntan hacia la uniformidad y asimilación de conductas, basados en la desigualdad, intolerancia y el etnocentrismo.

La Universidad vista como organización, debe propiciar una atmósfera donde se produzcan, construyan y reconstruyan los saberes, en este sentido, la universidad puede ser vista como un ambiente enriquecedor de la naturaleza humana, donde la disciplina es trascendida para entrar en la integralidad tal como lo es el ser humano, abriendo al estudiante las puertas al mundo del conocimiento para construir un futuro acoplado a la vida y al universo y evitando actuar como si fuera el dueño.

Ahora bien quiero referirme a un aspecto por demás interesante en estas relaciones sociedad, universidad, empresa: Cuando en las empresas latinoamericanas recibimos a un joven en su rol de pasante o recién egresado, en muchos casos nos damos cuenta que están desconectados de la realidad, fueron educados, con modelos educativos y tecnologías ya en desuso en las organizaciones; no se trata de adaptarse a un proceso productivo o de servicios, es adaptarse a una cultura organizacional, si el joven sabe quién es él (saber ser) y sabe aprender a aprender, podrá enfrentar esos desafíos con la mejor disposición, y si además sabe aceptar cambios como parte de la vida y nuevos paradigmas ( ha aprendido a convivir).

 Es necesario tender puentes reales e inquebrantables universidad-empresa para cubrir uno de los vacíos en los cuales estamos obligados a trabajar: articular la empresa, la universidad y la sociedad civil, los docentes deberíamos estar en contacto continuo con las empresas, conocer sus estructuras, procesos, sus tecnologías aplicadas, este acercamiento seria el inicio para crear estructuras comunes para el desarrollo de proyectos, es muy común en las universidades, docentes con más de diez años de ejercicio y casi ningún contacto con las organizaciones, como facilito un aprendizaje actual y pertinente si carezco de él.

Quizás llego el momento de evaluar la trilogía: docencia, investigación y extensión, y repensarla para ir a un modelo integrado ya que en nuestros países se ha reducido básicamente a la docencia, el binomio  universidad-empresa necesita acercarse a abordar la realidad de la sociedad de forma integral y así podrá palpar, valorar las necesidades contextualizadas y desde una visión humanista, integradora ofrecer respuestas a los diversos problemas actuales, volcar el fruto del  intercambio empresa-universidad  a su comunidades de influencia cercana, donde viven sus colaboradores, sus estudiantes, son una fuente de problemáticas a investigar, eso es investigación, real, practica, inclusiva, eso es responsabilidad empresarial compartida.

 Bajo estos contextos ¿Le hemos preguntado al joven egresado si se siente preparado para estos desafíos? ¿Lo estamos preparando integralmente?

Hoy por hoy de un joven recién egresado se espera el cumplimiento de múltiples roles en la sociedad:  compañero de trabajo, emprendedor, esposo, padre,  tendrá que cumplir roles de participación ciudadana, política, asumir posiciones frente a temas medioambientales, espirituales, en fin todo lo que esperamos de un ciudadano integro, pregunto ¿lo estamos preparando para enfrentar todos esos roles?, Algunos sectores pueden decir: es responsabilidad de la familia como forma elegante de evadir el tema, la familia es parte de la sociedad, por lo tanto es responsabilidad de todos, pues la institución familiar también está debilitada, si bien es cierto esto debió iniciarse en la educación básica, así llegan a nuestras universidades tenemos y debemos que actuar para generar cambios.

 ¿Creen ustedes que existan debilidades en la visión y misión universitaria para educar para la vida? ¿Podría sola la universidad educar para la vida?

Antes de intentar acercarme a estos cuestionamientos hablemos un poco acerca de la vida humana; descubrimos la vida cuando nos atrevemos a acercarnos a nosotros, cuando somos capaces de abrazarnos, reconocernos y amarnos, solo así seremos competentes para aceptar y amar al otro. Ahora bien ¿existe algún momento educativo que nos enseñe a: abrazarnos, aceptarnos y a amarnos para así aceptar al otro?

Pues esa es la educación para la vida que necesitamos, ese puede ser el camino que desviamos o el que nunca hemos tomado, estamos en esa encrucijada ¿será este el momento propicio para replantearnos un cambio en la educación superior? ¿Estaremos dispuesto a pagar el precio para salvarnos?

 El Covid-19 para mucho es lo peor, para otros era una pausa necesaria, les pongo un ejemplo, muchos pensaban que la educación virtual era una utopía y criticaban a los visionarios que habían dado un paso al frente, esa mayoría a partir de Marzo del 2020, están corriendo para montarse rápidamente en esta modalidad que llego para quedarse, quizás cuando esto pase tengamos que aceptar un modelo educativo hibrido, lo cierto es que esta dinámica hay que vivirla, entenderla e interpretarla, sacarle el máximo provecho y desde ya prepararse para el futuro

Algunos dirán, se perdió la socialización pues el estudiante no asistirá y compartirá en forma presencial con sus compañeros y docentes, pues ya la socialización se había perdido: Cuando un padre dejo a sus hijos a las siete de la mañana en la escuela y los vuelve a ver dormidos en su cama a las nueve de la noche, de lunes a viernes y además estudia una maestría el fin de semana (¿dónde y cuándo socializo con mi hijo?), sin hablar de su esposa, que también trabaja y cumple sola el honorable rol de ama de casa,  esta pandemia nos obligó a socializar, a vernos la cara, a comer juntos en una mesa, a compartir conversaciones familiares, a oírnos, a conversar sobre nuestros conflictos a ser maestros de nuestros hijos, preparados o no, lo estamos haciendo,  lo que parece malo también deja aprendizaje, la contaminación ambiental ha disminuido y ahora esta contaminación se empieza a visualizar desde otras perspectivas.

A algunos docentes, este momento histórico, nos tomó desprevenidos, sin formación o muy escasa, respecto a las Tics, al aprendizaje en línea, y algunos también sin los recursos tecnológicos mínimos para afrontar la nueva situación, ante esta realidad, las universidades unas más lentas que otras actuaron para ponerse al día, desarrollando rápidamente planes de alfabetización tecnológica y dar así, su mejor respuesta para sobrevivir y seguir adelante, es quizá momento de un proceso reflexivo profundo.

Acá me quiero detener un momento para hablar del estudiante, que es en teoría el fin último de la educación: ser estudiante universitario debe significar: pasión por descubrir y conocer la verdad, tener sed de entender y hambre de explicar el porqué y el para que de la realidad que observamos y la que no también. Ser universitario implica un progreso en el sentido de maduración personal, que tiene que estar acompañado de un proyecto de vida con contenido, social y espiritual, la clave es el cambio de actitud, fundada en la responsabilidad social.

Se piensa que un estudiante con una laptop y un teléfono inteligente y usa las redes sociales ya está preparado para la enseñanza no presencial, en la realidad se demostró no ser tan verdadera esa premisa, si bien tiene algunas ventajas respecto al docente, él también requiere un proceso de aprendizaje y acompañamiento en la adaptación a la enseñanza no presencial, donde es necesario abordar temas psicológicos como la motivación, el compromiso consigo mismo, el establecimiento y cumplimiento de metas, la disposición al autoaprendizaje, aquí juega un rol fundamental la universidad pues sobre ella recae esta responsabilidad.

El estudiante, debe saber, cuales son las necesidades tecnológicas y de conectividad mínimas necesarias, como será el tiempo dedicado a actividades de autoestudio, síncronas y asíncronas, así mismo como y cuando será evaluado, como serán las asesorías que recibirá por parte de sus docentes.

Bajo este contexto, ¿Qué puede hacer la gestión del conocimiento en la universidad para educar para la vida? Antes es muy importante darnos un paseo por la universidad, como entidad viva está integrada por muchos más actores de los hasta ahora mencionados, estudiantes y docentes, están: el grupo directivo, el rector o rectora, vicerrectores, decanos, directores de escuela, jefes de área o departamento, los colaboradores administrativos, de servicios, de seguridad, salud y hasta las áreas de comida. Todos sin excepción deben contribuir al exitoso funcionamiento de la universidad, es aquí donde la gestión aparece como facilitador de procesos para cumplir la visión y la misión de la institución y así ser verdaderamente útil a la sociedad.

Desde la anterior perspectiva, la función universitaria  como formadora del nuevo ciudadano, es cambiar la visión de la  educación superior y  fortalecer su capacidad de análisis crítico, de anticipación y visión prospectiva, para elaborar propuestas alternativas de desarrollo y para visualizar el  horizonte a largo plazo, la problemática emergente de una realidad en continua y rápida formación, debe adoptar estructuras organizativas y estrategias educativas que les confieren un alto grado de dinamismo, agilidad y flexibilidad, así como la rapidez en las respuesta y anticipación necesaria para enmarcar la creatividad y ser realmente  congruente en cuanto al cumplimiento de su función en la sociedad.

Ahora bien, ¿eso se ha logrado? Eso solo lo puede decir la sociedad, que se nutre con el egresado como fruto de todo un proceso educativo que en teoría debería estar amalgamado en un continuo desde la educación básica hasta la educación superior.

Es así como la Gestión del Conocimiento, permite la conjugación de todos los recursos disponibles en la institución para lograr los objetivos planteados a través de planes, programas y proyectos de un conjunto de procesos y operaciones, vinculados, desde el compromiso en la transparente gestión de los recursos, a través de los cuales unas ideas o insumos se convierten en servicios de la calidad exigida y esperada por los usuarios.

Aquí he de destacar que existen diversos planes (Estratégicos, tácticos y operativos), dependiendo del tipo de organización, la tendencia es a aplanar las estructuras para maximizar el flujo de información y progresar en el trabajo colaborativo, todo esto es posible si se enmarca dentro de una sinergia mínima que permita la fluidez de los procesos y conducido magistralmente por la alta dirección educativa.

 La gestión del conocimiento permite usar recursos disponibles y subutilizados: consiste en recabar información, experiencias y saberes de todos los patrimonios disponibles en la universidad a través de la inteligencia artificial, esta busca, recopila, organiza para luego difundirla en los procesos de enseñanza aprendizaje. Esto requiere crear estructuras de gestión del conocimiento cuya características principal es la dinámica y la interacción con toda la comunidad universitaria.

Es aquí donde aparecen ya en escenas las tecnologías de la Sociedad 5.0, donde ya se rebasa la Sociedad de la información para ir a la sociedad de la interconexión, según un experto y cito: “ La sociedad 5.0 será el ecosistema que proporcionará la sostenibilidad en todos los planos-económico, ambiental, social, y político-, centrándose en el individuo y en la creación de valor”, como ejemplo de esta sociedad”: los vehículos de conducción autónoma, los seperconductores a temperaturas ambiente, el diagnóstico y tratamiento médico basada en realidad aumentada, las casas con equipos y utensilios conectados íntegramente

A internet o internet de las cosas, estaríamos hablando de una sociedad offline y online. Esta sociedad se ajusta al ser humano.

Las maquinas ejecutaran los procesos rutinarios y altamente repetitivos, de alto riesgo y el procesamiento de información, dejando al ser humano la responsabilidad de la toma de decisiones, aquí los aspectos bioéticos, adquieren un valor inestimable como derecho humano. Corresponde al ámbito de las ciencias sociales y filosóficas estudiar las implicaciones de estas relaciones y su impacto a futuro.

Con la gestión del conocimiento, la universidad puede promover una academia capaz de oír la voz del estudiante, de sus colaboradores, de la sociedad, desarrollar líneas de investigación asociadas con las organizaciones que den respuestas a temas de interés social, abocarse a solucionar los problemas presentes, pensando en el futuro, ofreciendo respuestas reales y oportunas , así como la investigación y evaluación permanente de los planes y programas que ofrece, consultar las necesidades del estudiante y sus familias debe ser un compromiso ineludible para influir acertadamente y mostrar el rol protagónico que le corresponde. La educación para la vida es un compromiso de hoy con las generaciones futuras.

Me despido con esta frase: La educación siempre tiene que estar un paso delante de las tecnologías.

 Referencias https://christianmanrique.com/2019/02/12/industria-4-0-y-sociedad-5-0-por-christian-manrique/#:~:text=La%20Sociedad%205.0%20ser%C3%A1%20el,del%20Made%20in%20China%202025

.

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una educación para la vida: formando ciudadanos con conciencia y valores

Presentación del libro Educación para la vida - Notas Corporativas

CIENCIA SIN CONCIENCIA